La energía hidráulica es una de las formas de energía renovable que probablemente disfruta de mayor uso en todo el mundo. Se trata de uno de los principales medios de producción de electricidad en muchos países, y a medida que pasa el tiempo su papel pasa a ser cada vez más importante en este ámbito. Sin embargo, muy pocas personas saben cómo exactamente funciona y ayuda al planeta esta forma de generación de energía sostenible.
De hecho, es altamente probable que conozcas más sobre los paneles solares que sobre cómo una represa puede generar energía hidráulica para hacer funcionar a toda una ciudad. Por suerte, nosotros conocemos muy bien sobre su funcionamiento y muchos otros aspectos relevantes. Así que, si estás pensando en aprovechar esta forma de energía renovable, te explicamos todo lo que necesitas saber al respecto.
¿Qué es exactamente la energía hidráulica?
De manera muy básica y muy resumida, las personas entienden por energía hidráulica que es aquella que se genera a partir del agua. Sin embargo, la verdadera definición es un poco diferente. En realidad, la energía también conocida como hidroeléctrica se genera de las energías cinéticas y potenciales generados por las corrientes de agua. Esto también incluye sus saltos y mareas.
Para la recolección de las fuerzas cinéticas generadas por grandes corrientes de agua, se hace el uso de diferentes sistemas y métodos. En la actualidad, las presas y los molinos son dos de las alternativas más utilizadas. Ambos métodos utilizan las corrientes, ya sean generadas de manera artificial bajo un sistema establecido o de manera natural, para generar energía cinética que luego se recolecta a través de una central hidroeléctrica.
¿Cómo se genera y se recolecta a energía hidroeléctrica?
Para todos es conocimiento general que la electricidad y el agua son dos elementos que no deben entrar en contacto, sobre todo si se desea mantener la seguridad de todos los individuos. Y lo cierto es que esto no ocurre en el mundo de generación de energía sostenible. En realidad, el agua no genera electricidad en sí: es su fuerza la que lo hace. ¿Cómo?
Las centrales hidroeléctricas se encargan de embalsar el agua en presas y diferentes estanques para luego dejarla salir de forma liberada a través de conductos. Las turbinas ubicadas en diferentes puntos giran o se mueven debido a la fuerza con la que el agua se desplaza, generando energía cinética. Esta después, debido a su fuerza, se transforma en electricidad. La central se encarga de recolectarla y distribuirla hacia diferentes puntos.
Las centrales hidráulicas en donde se genera y se recolecta la energía hidroeléctrica pueden estar ubicadas en casi cualquier lado. Sin embargo, en general se construyen o hacen su funcionamiento en caudales de río, o también desviando su corriente. Otras simplemente almacenan agua para mantenerla en un ciclo de circulación constante. Todo depende del país y del sistema que se utilice.
Tipos de centrales hidroeléctricas
Como ya mencionamos, las centrales hidroeléctricas son las encargadas de recolectar la energía cinética e hidráulica para generar electricidad. Por otro lado, se debe tener en cuenta que existen centrales eléctricas pensadas para recolectar y generar diferentes tipos de potencia. La más grande de ellas es la central hidroeléctrica de gran potencia, que tiene una potencia instalada de más de 10 MW.
Luego tenemos las minicentrales hidráulicas, que tiene instalada una potencia de entre 1 MW y 10 MW. Por último, las microcentrales hidráulicas son las más pequeñas de la lista, y solo tiene instalada menos de 1 MW. Sin embargo, cabe destacar que, aunque todas generan energía renovable, las minicentrales son las que se comportan de manera más amigable y respetuosa con el ambiente.
Ventajas de la energía hidráulica
En resumen, la energía hidráulica no es solo una de las mejores formas de generar energía renovable en grandes cantidades, sino que también es muy eficiente. Además, es totalmente inagotable siempre y cuando el agua continúe por existir. Por último, esta es altamente flexible en cuanto a la demanda. Se puede regular la velocidad y presión del agua para generar menos o más energía. ¡Nada se desperdicia!

