España es una de las regiones europeas que más puede presumir de horas de sol y, sin embargo, nuestra inversión en energías renovables fotovoltaicas es muy inferior a otros países. Dependemos en gran medida de grandes importaciones para hacer frente a la demanda de energía eléctrica, y esto puede suponer un problema.
Desde nuestro pequeño altavoz instamos a las instituciones a apostar por fuentes de energía propias y renovables, pero también a que ofrezcan un acceso más sencillo al autoconsumo. Si quieres saber cómo generar tu propia energía eléctrica, contacta con nosotros y te asesoraremos durante todo el proceso.
¿Qué es la dependencia energética y cuáles son sus consecuencias en España?
A grandes rasgos, la dependencia energética es la cantidad de energía primaria que un país, en este caso España, necesita importar del extranjero para abastecerse. Esto implica que estamos en manos de los recursos de otros países para el consumo de energía eléctrica y otros formatos, lo que puede tener una alta incidencia en diferentes puntos:
- Inestabilidad en el suministro de energía: Al no ser un recurso completamente en manos de nuestro país, en el momento en el que surja algún problema fuera de nuestras fronteras podemos perder esa energía. Eso supondría tener que acceder a otros mercados en un corto periodo de tiempo.
- Perturbaciones en la economía: Cuando importamos energía eléctrica y otros tipos de energía, estamos expuestos a las fluctuaciones de su precio continuamente. Lo vemos cada día en multitud de noticias, algo que puede acabar con un déficit comercial en las cuentas de España con el exterior.
Renovables y dependencia de energía eléctrica en España
Como hemos visto, el incremento de capacidad de las energías renovables en España es un punto clave para lograr una mayor independencia energética con el exterior. Debemos buscar la manera invertir en estos proyectos para reducir el impacto de los mercados internacionales en nuestra economía, dependiente actualmente de materias primas fósiles o intereses geopolíticos.
Es cierto que la dependencia energética de España ha ido disminuyendo a lo largo de los años. En el momento en el que se registran los primeros datos y se apuesta por la transición energética, entre 2007 y 2008, teníamos una dependencia del 81’3% con el exterior.
Esto disminuyó progresivamente hasta su mínimo en 2013, cuando España importaba el 70’2% de la energía eléctrica y de otros tipos desde el extranjero. Sin embargo, algunos eventos como la sequía de 2017 o el poco avance en materia de autoconsumo y legislación ha mantenido ese porcentaje alrededor del 73%.
Esto sigue siendo una dependencia alta y estamos expuestos a los diferentes condicionantes que pueden variar el precio de los combustibles fósiles que importamos hoy en día. La presencia de las renovables en España se hace indispensable para mejorar este problema.
Según los últimos datos del INE (España en Cifras, 2020), el 18’4% de nuestra energía eléctrica proviene de fuentes renovables. Esto supone un ahorro de más de 8 500 millones de euros respecto a la importación de combustibles fósiles, según la Asociación de Empresas de Energías Renovables. Aun así, la dependencia del exterior aumentó hasta el 75%.
El año pasado, el más ‘verde’ desde que se tienen registros, el 44% de la energía que se generó en España era de fuentes renovables. Y es que el año terminó con 4 015 MW más de instalaciones, además de retirar 3 950 MW de carbón.
En cualquier caso, reducir la independencia energética no es únicamente importar menos, también debemos hacer un uso eficiente de nuestra energía. El despliegue de fuentes de energía renovables debe hacerse con las máximas garantías, tanto para el cliente final como para el entorno. Se debe apostar por procesos que minimicen la liberación de gases de efecto invernadero en cualquiera de sus fases, de la fabricación de componentes a su instalación o desmantelamiento.
España trabaja actualmente con un marco estratégico que busca una transición progresiva hacia un modelo energético más eficiente y sostenible, además de independiente. La aprobación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC 2021-2030) y la adjudicación de los fondos de recuperación europeos ‘Next Generation EU’ dan buena cuenta de ello
Cómo afrontar los retos del futuro
España no es el único país con un problema en su energía eléctrica y su dependencia exterior. El alto consumo es un reto que todos deben afrontar, tomando conciencia de la importancia del cambio climático y realizando una transición energética inteligente.
El futuro pasa, ineludiblemente, por reducir estos consumos a la vez que optimizamos los recursos y las fuentes de energía. Mejorar su eficiencia será clave para descarbonizar poco a poco el mundo y apostar por energías renovables y respetuosas con el medio ambiente.

